Bogotá rediseña la Calle 72 a la espera del Metro: así cambiará uno de los corredores más transitados de la ciudad El informante

Bogotá, la capital de Colombia, enfrenta en este inicio de 2026 uno de los momentos urbanos más transformadores de su historia reciente: la construcción de una red de metro metropolitana que redefinirá la movilidad, el desarrollo urbano y la calidad de vida de millones de habitantes. Dentro de este marco se enmarca la publicación del borrador del proyecto de Actuación Estratégica de la Calle 72, una iniciativa clave para articular esta importante avenida del norte de la ciudad con el tránsito masivo que traerá el Metro del Distrito Capital.

La Calle 72 —uno de los corredores viales más transitados de Bogotá— ha sido tradicionalmente un eje de comercio, servicios, actividades empresariales y educativas al norte de la ciudad. Con la llegada de la primera línea del Metro de Bogotá, que hoy supera más del 70 % de avance en su construcción y cuya operación se espera que comience en torno a 2028, este corredor cobra una nueva dimensión urbana y estratégica.

Un plan de ciudad que integra movilidad y desarrollo urbano

La Actuación Estratégica Calle 72 es un instrumento de planeación territorial que, según el borrador publicado por la Secretaría Distrital de Planeación (SDP), busca transformar esta arteria para habilitarla como un espacio integrado al transporte sostenible y eficiente. El documento incorpora directrices que —más allá de la construcción de infraestructura de transporte— buscan incentivar usos mixtos del suelo, espacios públicos de calidad, accesibilidad peatonal, sistemas de ciclorrutas y zonas de convivencia urbana que beneficien tanto a residentes como a visitantes.

Según las directrices del documento, el plan promoverá el llamado Desarrollo Orientado al Transporte Sostenible, en el que la edificación, los servicios económicos y la conexión entre modos de transporte se organizan alrededor de las estaciones del Metro y otros sistemas de transporte público de la ciudad. Este enfoque, contemplado en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) vigente, sirve como guía para consolidar ejes urbanos dinámicos y conectados.

¿Qué significa para la ciudad y para los ciudadanos?

  1. Mejor integración de modos de transporte: Con el Metro en funcionamiento, la Calle 72 será uno de los principales nodos de conexión entre el sistema subterráneo/elevado del tren, TransMilenio y la red de buses urbanos.
  2. Movilidad más eficiente: El intercambio modal reducirá tiempos de viaje y permitirá a los usuarios desplazarse con mayor facilidad entre el norte, centro y sur de Bogotá.
  3. Revitalización urbana: Se proyecta la creación de nuevos espacios públicos, zonas verdes y mejores condiciones para los peatones y ciclistas, lo que podría mejorar la calidad de vida en sectores que históricamente han sido dominados por el automóvil.
  4. Transformación del entorno económico: La llegada del Metro y el nuevo marco urbano podría atraer inversiones comerciales y de vivienda, impulsando la economía local y generando oportunidades de empleo.

Participación ciudadana e hitos del proceso

La formulación de esta Actuación Estratégica ha incluido espacios de participación ciudadana y diálogos con líderes comunitarios, organizaciones barriales y actores privados, como parte del proceso de planeación territorial. La Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá (RenoBo) ha desempeñado un papel activo en la articulación de propuestas y el desarrollo del proyecto.

Aunque el borrador fue publicado recientemente, la adopción final y la implementación de este plan aún dependen de estudios técnicos, observaciones ciudadanas, ajustes normativos y la aprobación formal por parte de las autoridades distritales.

Un corredor que se reinventa

La evolución de la Calle 72 —de un eje vial principalmente vehicular a un nodo integral de movilidad y desarrollo sostenible— representa un ejemplo claro de la apuesta de Bogotá por un urbanismo más eficiente, inclusivo y orientado a la calidad de vida de sus habitantes. Con la llegada del Metro y estas transformaciones urbanas, el norte de la ciudad podría consolidarse como un modelo de desarrollo urbano integrado en Latinoamérica.

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