El reciente nombramiento de Luis Alfredo Acosta como Ministro de Igualdad sigue provocando reacciones en distintos sectores del país, no sólo por su perfil y trayectoria, sino también por aspectos de su pasado que han vuelto a la discusión pública. En medio de esto, el funcionario hizo un gesto simbólico de reconciliación al pedir perdón a un comandante militar retirado por un enfrentamiento ocurrido hace más de una década, cuando ambos se encontraban en medio de un tenso operativo en el norte del Cauca.
Acosta, un destacado líder indígena del pueblo Nasa, llegó al poder en medio de cuestionamientos relacionados con su experiencia en la administración pública y su rol como exsupervisor de la Guardia Indígena. Ante las críticas, el nuevo ministro ha defendido su nombramiento señalando que su vida ha estado dedicada al liderazgo social, la educación comunitaria y la protección de los derechos de poblaciones históricamente excluidas. Según ha manifestado, su llegada al Ministerio de Igualdad corresponde a una lucha común y no a intereses personales.
En la reciente cobertura de los medios nacionales, Acosta se refirió a los desafíos que enfrentará como jefe de cartera, particularmente relacionados con la baja ejecución presupuestaria y la necesidad de recursos para llegar efectivamente a la comunidad. Reconociendo que el ministerio enfrenta retrasos, dijo que su prioridad debe ser agilizar la gestión para cumplir con las metas sociales trazadas por el Gobierno nacional.
En el mismo escenario, el ministro analizó un episodio ocurrido en 2012, cuando la guardia indígena encabezó un operativo de vigilancia regional en el cerro Berlín, en jurisdicción de Toribío, Káka. Las imágenes de ese momento mostraron un fuerte intercambio entre la comunidad y el público, situación que dejó una profunda huella en la opinión pública. Acosta admitió que si bien trabajaba en la defensa del territorio, hizo declaraciones que ahora reconoce como errores.
Como parte de un ejercicio personal y político, el funcionario se reunió nuevamente con el sargento retirado Rodrigo García Maya, a quien pidió disculpas públicamente por lo sucedido. Acosta señaló que el gesto fue un intento de promover la reconciliación en un departamento que continúa enfrentando las consecuencias del conflicto armado. El soldado, por su parte, aseguró que no guarda rencor y vio el acto como un paso necesario para sanar heridas del pasado.
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