Centro Democrático definió cómo elegirá a sus candidatos para la consulta presidencial de marzo El informante

El Centro Democrático (CD) dio a conocer oficialmente —mediante un comunicado interno divulgado el 28 de noviembre de 2025— el mecanismo mediante el cual elegirá a sus aspirantes para la consulta presidencial del próximo marzo de 2026.

El nuevo mecanismo de selección

  • El partido informó que contratará a la firma chilena CADEM (a través de su socio en Colombia) para llevar a cabo un estudio cuantitativo nacional mediante entrevistas autoadministradas por internet, con un cuestionario previamente consensuado con la colectividad.
  • El muestreo estará conformado por unas 2.100 entrevistas, distribuidas en las distintas regiones del país.
  • Está previsto que una segunda firma encuestadora se sume al proceso en los próximos días, para reforzar la cuantificación.
  • Además, el partido aseguró que contará con la verificación de una firma auditora internacional independiente, con el fin de garantizar la transparencia del proceso.
  • Los resultados del estudio se esperan para mediados de diciembre de 2025.

¿Un candidato o dos candidatos? La clave de una cláusula interna

Aunque inicialmente el CD había contemplado elegir un único candidato mediante encuesta, un giro en las reglas internas —registrado en un acta firmada en agosto de 2025— permite que la dirección del partido decida si llevará uno o dos aspirantes a la consulta de marzo.

Esa decisión final estará en manos del fundador del partido, Álvaro Uribe Vélez, y del director de la colectividad, Gabriel Vallejo —una definición que, según el acta interna, se tomará antes de la convención nacional fijada para enero de 2026.

Este cambio representa una ruptura con la tradición del uribismo de presentar un solo candidato: para la consulta de 2026 podría haber una papeleta con dos nombres del CD.

Quiénes están en competencia

De acuerdo con la comunicación oficial y los reportes periodísticos, los nombres que ahora compiten para representar al partido en la consulta de marzo son, entre otros: María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Paola Holguín y Miguel Uribe Londoño (este último, padre del fallecido precandidato Miguel Uribe Turbay).

Un quinto aspirante, el senador Andrés Guerra, renunció a su precandidatura recientemente; el partido le planteó como alternativa encabezar la lista a la Cámara por Antioquia.

Reacciones internas y cuestionamientos

A pesar de la formalización del mecanismo, uno de los precandidatos —Miguel Uribe Londoño— aseguró públicamente que no fue consultado sobre el contenido del cuestionario ni sobre la metodología que se empleará.

El partido, por su parte, defendió la decisión, enfatizando que el proceso se regirá por los estatutos internos y tendrá acompañamiento técnico e institucional para garantizar su legitimidad.

Calendario electoral y próximos pasos

  • La fecha límite para la inscripción formal de candidaturas para la consulta interpartidista es el 6 de febrero de 2026.
  • El CD ha fijado como horizonte que el anuncio final de sus candidatos (uno o dos) se realice antes del 15 de diciembre de 2025.
  • De aquí al 2026, la colectividad podría seguir ajustando su estrategia, en función de dinámicas internas y del contexto político general en Colombia.

Contextualización

La decisión de usar una encuesta nacional en lugar de una tradicional consulta abierta para elegir candidato —o candidatos— representa un cambio estratégico en la forma de decidir al aspirante del CD.

Ya en noviembre se había señalado que el partido evaluaba diversas modalidades: encuesta, votación interna, consulta o incluso designación directa, conforme a sus estatutos.

Este giro podría obedecer a varios factores: la urgencia por concretar un candidato tras turbulencias internas, el costo de una consulta abierta, y la necesidad de presentar una figura competitiva y cohesionada de cara a las elecciones presidenciales de 2026.

Al mismo tiempo, la posibilidad de llevar dos aspirantes a la consulta —una opción flexible habilitada por una cláusula interna— refleja tensión entre disciplina partidista e intereses de diferentes facciones internas.

En síntesis, lo que parecía un proceso lineal y predecible se transformó en un entramado político con decisiones estratégicas sobre modalidades, candidaturas múltiples y la incertidumbre propios de la previa electoral.

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