Ipiales, Nariño. El comercio en las zonas fronterizas del departamento de Nariño —especialmente en sectores como Ipiales y su conexión con Ecuador— se ha consolidado como un motor fundamental para la economía regional, generando más de 300.000 empleos directos e indirectos, según destacó el presidente de Confecámaras, Nicolás Botero‑Páramo.
En un comité de fronteras realizado recientemente en Ipiales, Botero‑Páramo subrayó la relevancia de la actividad comercial entre Colombia y Ecuador, que abarca desde el comercio formal en tiendas y mercados hasta actividades logísticas y servicios asociados al intercambio de bienes y personas. Este comercio fronterizo ha sido clave para la sostenibilidad económica de muchos hogares en la región.
“El dinamismo del comercio en frontera no solo impulsa empleo, sino también encadena beneficios en sectores como transporte, turismo, servicios y manufactura ligera”, afirmó el presidente de Confecámaras, resaltando que iniciativas de capacitación y alianzas público‑privadas han mejorado el acceso al crédito y la formalización empresarial.
Además, se enfatizó la importancia de políticas públicas y acuerdos binacionales que faciliten el flujo comercial, reduzcan barreras y promuevan la competitividad de los empresarios locales. Las autoridades regionales también han anunciado programas de apoyo para emprendedores que buscan ampliar sus negocios hacia otros mercados de la región andina.
Este crecimiento del empleo en la zona fronteriza no solo representa una oportunidad para quienes viven en Nariño, sino que también posiciona al departamento como un nodo estratégico de comercio regional entre Colombia y Ecuador, con impactos positivos para la estabilidad económica y la reducción de la informalidad laboral.
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