Bogotá, Colombia – 7 de febrero de 2026. Una tragedia sacudió la comunidad fitness de la capital colombiana tras la muerte de Juan Sebastián Anzola Quintero, un fisicoculturista reconocido entre deportistas locales, quien falleció de manera repentina mientras entrenaba en el gimnasio Smart Fit del Centro Comercial Plaza Imperial, en la localidad de Suba.
Según varios reportes de testigos y allegados, Anzola —quien era una figura activa en redes sociales dentro del mundo del fitness— se descompensó mientras realizaba una rutina de levantamiento de pesas en la noche del jueves 5 de febrero. Usuarios del gimnasio que presenciaron los hechos aseguran que el deportista sufrió un paro cardiaco dentro de las instalaciones, evento que desencadenó una serie de desencuentros sobre la atención que recibió en los minutos posteriores.
Un colapso que desató controversia
De acuerdo con quienes estaban presentes, varios asistentes intentaron auxiliar a Anzola de inmediato. Sin embargo, comenzaron a circular versiones en redes sociales sobre presuntas demoras en la asistencia y la falta de protocolos adecuados para emergencias médicas dentro de la sede del gimnasio.
Uno de los testimonios más difundidos fue el de un amigo del fallecido, quien afirmó que pasaron más de 25 minutos intentando reanimarlo sin resultados, y que incluso se generó controversia al no permitir el traslado inmediato a un centro hospitalario cercano, pese a que un hospital se encuentra a pocas cuadras del lugar.
Diversos usuarios que presenciaron el hecho cuestionaron la capacidad de respuesta del personal del gimnasio ante emergencias de esta naturaleza. En redes sociales, algunos allegados reclamaron que este caso sea investigado en mayor profundidad y que se definan responsabilidades sobre la atención brindada.
Reacciones de la comunidad fitness
La noticia de la muerte de Anzola se viralizó rápidamente entre la comunidad del deporte y el culturismo en Bogotá. Amigos, familiares y seguidores expresaron su dolor y solidaridad a través de publicaciones en redes sociales, calificándolo como un deportista disciplinado, dedicado y con una influencia positiva en quienes lo conocieron.
Las reacciones también han abierto un debate más amplio sobre los riesgos asociados con entrenamientos intensivos, sobre todo en espacios donde la atención médica de emergencia no siempre está garantizada de forma inmediata. Esto ha generado llamados a que los gimnasios revisen y fortalezcan sus protocolos de seguridad y respuesta médica ante eventos críticos como paros cardiacos.
Autoridades y procesos de investigación
Hasta el momento no se han publicado comunicados oficiales de las autoridades sanitarias o de la cadena del gimnasio sobre la causa final del deceso, ni si se ha abierto una investigación formal sobre los procedimientos seguidos tras el colapso de Anzola. Los detalles médicos, como los resultados de una posible necropsia o informes forenses, no han sido divulgados públicamente.
La familia del fisicoculturista aún no ha emitido declaraciones formales, aunque allegados han solicitado respeto y espacio para el duelo, así como transparencia en cualquier investigación que se adelante sobre el caso.
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