De los préstamos hipotecarios a las desigualdades territoriales en el acceso a la vivienda – El informante

No es casualidad que el ex Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial sea el plan sectorial para el período 2002-2006. denominado «El camino hacia una tierra propia con desarrollo sostenible». El lema original, pronunciado por José Luis de Arrese, ministro de Vivienda de la dictadura franquista, resume el carácter estratégico de la política de vivienda que es base de apoyo al régimen y fuente de legitimación cultural. El enfoque propietario de la vivienda nueva crea subjetividades con un sistema propio de expectativas y valores, basado en la manifestación de la movilidad social individual y desprovisto de la lógica colectiva de la lucha cívico-popular por una vivienda digna.

En las últimas décadas, en América Latina en general y en Colombia en particular, la intervención directa y protagónica del Estado en el desarrollo habitacional se ha desplazado hacia una compleja articulación de agentes privados de desarrollo urbano que controlan el mercado inmobiliario. El acceso a nuevos bienes habitacionales conserva su función ideológica y cultural: propietarios y no proletarios, dentro de un esquema que combina ahorro familiar, préstamos hipotecarios y subsidios gubernamentales. De esta manera, el modelo consagra, detrás del surgimiento de la propiedad de departamentos, un mecanismo de endeudamiento hipotecario masivo y muy rentable para el sistema financiero, articulado en una estructura crediticia altamente concentrada controlada por un pequeño número de bancos conectados a grupos financieros.

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