Este año, el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (29 de noviembre) marca dos años de terrible sufrimiento en Gaza y el inicio de un alto el fuego muy necesario. Los supervivientes lamentan la muerte de decenas de miles de amigos y familiares, casi un tercio de los cuales son niños, y miles más resultaron heridos. El hambre, las enfermedades y los traumas son algo común, y las escuelas, los hogares y los hospitales están en ruinas.
La injusticia continúa en la Ribera Occidental ocupada, incluida Jerusalén Oriental, con operaciones militares israelíes, violencia de los colonos, expansión de los asentamientos, desalojos, demoliciones y amenazas de anexión.
Por otra parte, cientos de trabajadores humanitarios perdieron la vida. La mayoría eran funcionarios palestinos de las Naciones Unidas (ONU), la mayor pérdida de personal de su historia. Han muerto más periodistas en el conflicto que en cualquier otro conflicto desde la Segunda Guerra Mundial.
En muchos sentidos, esta tragedia puso a prueba las normas y leyes según las cuales la comunidad internacional había vivido durante generaciones. La muerte de tantos civiles, el continuo desplazamiento de poblaciones enteras y la obstrucción de la ayuda humanitaria no deberían ser aceptables bajo ninguna circunstancia.
El reciente alto el fuego es un rayo de esperanza. Ahora es fundamental que todas las partes respeten plenamente esto y cooperen de buena fe en la búsqueda de soluciones que restablezcan y respeten el derecho internacional, incluida la devolución de los restos de los rehenes capturados durante los ataques del 7 de octubre, de manera rápida y digna, a las familias afligidas en Israel.
Se debe permitir que la ayuda humanitaria necesaria entre en Gaza a gran escala, y la comunidad internacional debe seguir apoyando firmemente a la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS), un salvavidas indispensable para millones de palestinos, incluidos los refugiados palestinos.
Reitero mi llamamiento para que se ponga fin a la ocupación ilegal del territorio palestino, como lo han confirmado la Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General, y para que se avance irreversiblemente, de conformidad con el derecho internacional y las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, hacia una solución de dos Estados, mediante la cual Israel y Palestina vivan uno al lado del otro en paz y seguridad dentro de fronteras seguras y reconocidas con la capital del estado de Jerusalén.
En este día internacional, inspirémonos en el propio pueblo palestino, cuya resiliencia y esperanza son testimonio del espíritu humano. Solidaricémonos con sus derechos a la dignidad, la justicia y la autodeterminación, y trabajemos juntos para construir un futuro pacífico para todos.
29 de noviembre de 2025
Por Antonio Guterres*, Secretario General de la ONU





