Dio protección a los conservadores – MÁS – El informante

La política huilense vuelve a calentarse, esta vez no por un debate programático sino por una acción legal que tiene a más de un dirigente para calcular y revisar discursos. El exdiputado Carlos Alirio Esquivel presentó una defensa contra el Partido Conservador, el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría, luego de que la comunidad retirara la lista de la Cámara de Representantes donde figuraba como único candidato para las elecciones de marzo.

La lucha por la aceptación

Esquivel alega que el partido violó sus derechos fundamentales al debido proceso, la defensa y la participación política al descalificarlo de la contienda por no cumplir con los criterios requeridos. Por el contrario, el dirigente afirma que las cumplió y que nunca se le permitió impugnar la decisión internamente, lo que – según su postura – convierte la exclusión en un acto arbitrario más político que jurídico.

Desde el Partido Conservador la versión es otra: la lista fue retirada por incumplimiento formal, al cerrarse filas en torno a una decisión administrativa que hasta el momento deja a Esquivel sin bandera electoral. Sin embargo, el reconocimiento del amparo por parte del juez da un nuevo aire al litigio y pone en duda la fiabilidad de los procedimientos internos de las partes.

Efectos secundarios

Más allá del pulso legal, el verdadero revuelo está en el impacto político que podría tener un eventual fallo a favor de Esquivel. Si la protección tiene éxito, el regreso de las listas conservadoras al Congreso avergonzaría a los líderes que hoy hacen campaña, abierta o discretamente, por otros grupos o candidatos. La imagen de la doble militancia aparecería como una sombra desagradable para quienes ya han tomado una posición de antemano.

En este escenario, la tutela no sería sólo una demanda personal, sino un movimiento que «descarrila» varios proyectos políticos en marcha. Algunos lo leen como una legítima defensa de derechos; otro, como medio para castigar al partido y reorganizar el gobierno en el último momento.

Lo cierto es que el conservadurismo huilense muestra una vez más sus fracturas internas, mientras la justicia termina juzgando lo que la política no supo -o no quiso- solucionar. La próxima decisión no sólo definirá la candidatura, sino que podría restablecer alianzas, discursos y lealtades en el centro de la campaña.

Excelente. Afirma que el partido violó su debido proceso, su derecho a la defensa y a la participación política al excluirlo injustificadamente de la campaña electoral.

Fig. Carlos Alirio Esquivel, exdiputado.

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