EL CAOS QUE DEVORA A TRÁNSITO  El informante

La Secretaría de Tránsito de Popayán atravesó uno de sus momentos más críticos tras múltiples denuncias que pusieron en entredicho su funcionamiento, la seguridad de los bienes bajo su custodia y la gestión institucional frente al desorden vial que afectó a la ciudad.

Durante los últimos días, ciudadanos y actores políticos denunciaron presuntas irregularidades en el parqueadero oficial, donde al parecer se habrían presentado robos de vehículos, desaparición de repuestos y cambios de placas, hechos que generaron alarma y cuestionamientos sobre los controles internos y la cadena de custodia. Estas situaciones ocurrieron mientras numerosos propietarios reclamaban respuestas sin obtener claridad por parte de la entidad.

A la par de estas denuncias, Popayán enfrentó una crisis operativa en las vías. Semáforos fuera de servicio en puntos estratégicos, ausencia de agentes de tránsito y congestiones prolongadas marcaron la movilidad diaria. Conductores y peatones reportaron un aumento del riesgo vial, especialmente en horas pico.

Otro foco de inconformidad estuvo relacionado con el sistema de fotodetección. Usuarios cuestionaron la falta de información clara sobre la operación de las cámaras, la señalización y los criterios de sanción, lo que incrementó la percepción de desorden e improvisación en la gestión del tránsito urbano.

La situación generó fuertes críticas contra la administración de la Secretaría, liderada por Lizeth Vanessa Plazas, a quien se le exigieron explicaciones, correctivos inmediatos y mayor transparencia. El 14 de diciembre, las denuncias tomaron mayor fuerza en la opinión pública y redes sociales, aumentando la presión ciudadana.

Organizaciones, concejales y ciudadanos coincidieron en que la crisis evidenció fallas estructurales que afectaron la confianza institucional. Popayán reclamó controles reales, investigaciones de fondo y acciones urgentes para recuperar el orden vial y la credibilidad en la autoridad de tránsito.

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