El césped amenaza a Millonarios y Santa Fe – El informante

(Opinión) – El debate sobre el césped de El Campín suele recaer en el mismo culpable: los conciertos. pero el El deterioro también aparece cuando no hay plataforma. conocimiento. Y ese es el punto: la cancha no se daña sólo por un espectáculo, se desgasta por un combo de clima, calendario y conducción.

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Bogotá castiga. Lluvia constante, baja radiación y humedad prolongada. Dejan el suelo pesado, con raíces débiles y zonas que se “abren” al primer bocado. Si el césped no respira, llegan los hongos, llegan las manchas y la pelota empieza a botar de forma ña.

A eso se suma el uso diario. Partidos seguidos, calentamientos en las mismas bandas, porterías en movimiento, Logística de TV, pisoteo en zonas críticas. Sin verdaderas ventanas de recuperación, el césped nunca vuelve a nivelarse.

Si no lo arreglan, el fútbol paga la cuenta. Aumentan resbalones, torceduras y sobrecargas. El juego se vuelve más impreciso: el pase corto se ralentiza, el control se vuelve más complicado y el espectáculo se empobrece. También crece la polémica en materia de arbitraje por acciones que surgen de la mala suerte.

Él Campín Necesita decisión: aireación, descompactación, resiembra, drenaje fino y un plan serio de rotación de uso, con plazos y control. Menos discursos, más agronomía. Porque una cancha como ésta no sólo es incómoda: condiciona los torneos, erosiona la confianza y pone en riesgo a los protagonistas.

eldeportivo.com.co

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