EL MISMO GOBIERNO – – El informante

Andrés Felipe, ex concejal de Popayán, terminó su mandato en el consejo y aterrizó «sin problemas» en el departamento de trabajo legislativo del diputado Bastidas, generando comentarios encontrados entre expertos y ciudadanos. Mientras algunos consideran el movimiento un reconocimiento a su experiencia, otros lo ven como un ejemplo de reciclaje político que mantiene a figuras conocidas en posiciones de poder, sin rendir cuentas directamente al electorado.

Desde su nuevo cargo, fuentes cercanas indicaron que Andrés Felipe logró mantener influencia en diferentes instancias de la burocracia local, incluida la oficina de tránsito, donde su presencia se hizo sentir incluso después de dejar la curul. El pasado 7 de enero se plantearon interrogantes sobre la concentración del poder y la continuidad de ciertos grupos políticos tradicionales, que según la burguesía parecen inamovibles.

El caso de Andrés Felipe refleja un patrón recurrente en la política regional: figuras que dejan cargos electos pero continúan ejerciendo influencia desde otras regiones, asegurándose apoyo político y acceso a decisiones estratégicas. Para muchos residentes de Popayán, esto muestra que los cambios de estatus no siempre significan un cambio real en la dinámica política.

Mientras tanto, Andrés Felipe se mostró tranquilo y sin declaraciones públicas sobre las críticas, fortaleciendo lo que muchos describen como su «zona de confort»: un lugar donde mantiene poder, visibilidad y apoyo, mientras los ciudadanos esperan resultados tangibles. Este aterrizaje político deja claro que en la región ciertos nombres siguen dominando los principales escenarios, independientemente de su estatus formal.

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