
Un grave hecho de violencia sacudió a Popayán y generó una ola de indignación ciudadana luego de que un operario de aseo fuera atacado con una botella de vidrio mientras cumplía su jornada laboral en el sector de Chama, sobre la vía conocida como El Safari. El incidente ocurrió cuando el trabajador realizaba labores de recolección de residuos, una tarea esencial para el funcionamiento de la ciudad.
De acuerdo con los primeros reportes, el impacto en la cabeza le provocó heridas de consideración, por lo que fue trasladado de urgencia a un centro asistencial donde recibió atención médica especializada. El estado de salud del operario fue atendido de manera prioritaria, mientras el hecho encendió las alarmas sobre la seguridad de quienes desempeñan oficios públicos en las calles de la capital caucana.
El ataque fue rechazado por la comunidad y por compañeros del afectado, entre ellos Gustavo Alonso Melenje y Manuel Elibardo Campo, quienes expresaron su solidaridad y exigieron garantías para el ejercicio de su labor.
Indignación ciudadana
El caso generó una fuerte reacción en distintos sectores de la ciudadanía, que calificaron el hecho como un acto cobarde e inhumano. Habitantes del sector y usuarios de redes sociales coincidieron en que la agresión reflejó una preocupante falta de respeto hacia los trabajadores del aseo, quienes diariamente enfrentaron riesgos mientras cumplían con su responsabilidad de mantener limpia la ciudad.
Organizaciones sociales y colectivos ciudadanos señalaron que este tipo de agresiones no podían seguir normalizándose y pidieron mayor presencia institucional y medidas de protección para los operarios, especialmente en zonas donde la labor se realizó en condiciones de vulnerabilidad.
Llamado a garantizar dignidad
El ataque reabrió el debate sobre la necesidad de fortalecer los protocolos de seguridad para los trabajadores del aseo y de promover una cultura ciudadana basada en el respeto y la convivencia. Voces del sector laboral insistieron en que detrás de cada uniforme existía una familia y una vida que no podía ser expuesta a la violencia.
El llamado fue claro: proteger a quienes cuidan de la ciudad debía convertirse en una responsabilidad colectiva. La agresión contra el operario dejó en evidencia una problemática que trascendió el hecho puntual y puso sobre la mesa la urgencia de garantizar condiciones dignas y seguras para quienes prestaron servicios esenciales en Popayán.
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