Esfuerzo de limpieza contra falta de cultura El informante

La apariencia de las calles de Popayán se ha convertido en el epicentro de un debate
que divide la responsabilidad empresarial del deber civil. Mientras los operarios de
URBASER inician jornadas desde la madrugada para mantener la ciudad limpia, el
panorama al amanecer suele ser desalentador. Esta realidad no es producto de una
falla en la recolección, sino de una preocupante falta de cultura ciudadana de quienes
sacan sus desechos en horarios no permitidos o los abandonan en cualquier espacio
público sin consideración alguna.
Una verdad incómoda en las aceras
Esta problemática refleja una falta de sentido de pertenencia que afecta la salud
pública y la estética de la «Ciudad Blanca». Al respecto, la ciudadana Luz María Vidal
Catamuscay manifiesta su preocupación: «Estoy de acuerdo con que no tenemos
sentido de pertenencia; donde comemos algo arrojamos la basura. Los que venden
comida sacan desperdicios a sabiendas de que no hay recolección todo el tiempo, e
incluso quienes venden carne tiran los huesos grandes a la calle». Esta desidia hace que
el trabajo de barrido sea insuficiente; apenas termina una jornada, aparece alguien
dejando basura donde no debe.
Compromiso compartido y rutas pendientes
Sin embargo, el bienestar común también exige que la empresa cumpla rigurosamente
con los horarios de recolección y refuerce su labor pedagógica. Dado el rubro que
recauda de los payaneses, es fundamental que URBASER invierta en campañas de
conciencia ciudadana y establezca recorridos formales de reciclaje que faciliten la
gestión de residuos. La disciplina social requiere constancia de ambas partes: una
empresa que garantice un servicio eficiente y puntual, y una ciudadanía que abandone
la indiferencia para proteger su propia casa común.

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