La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, reapareció públicamente con un mensaje y una agenda que han llamado la atención en el panorama político nacional. A diferencia del tono que suele marcar el presidente Gustavo Petro, su intervención reciente estuvo enfocada en temas diplomáticos y de cooperación internacional, lo que ha despertado interrogantes sobre si se trata de una estrategia política para marcar distancia o consolidar su propio perfil dentro del gobierno.
La aparición de la vicepresidenta se dio tras varios días con menor visibilidad mediática y en un momento en que el escenario político colombiano está marcado por debates sobre el rumbo del Gobierno y las elecciones que se aproximan. Su mensaje, centrado en la organización de un foro internacional entre América Latina y África, contrastó con la narrativa interna y electoral que ha dominado el discurso del presidente Petro en semanas recientes.
Un regreso con enfoque internacional
El anuncio de Márquez giró en torno a la realización del Foro de Alto Nivel CELACÁfrica 2026, un encuentro que busca fortalecer la cooperación entre países de América Latina, el Caribe y el continente africano. La iniciativa pretende consolidar alianzas en materia de desarrollo sostenible, comercio, integración y justicia social, en el marco de lo que algunos líderes regionales denominan el fortalecimiento del “Sur Global”.
Según explicó la vicepresidenta, el objetivo del foro es abrir un espacio de diálogo político y económico entre regiones que históricamente han compartido desafíos estructurales como la desigualdad, el acceso a recursos y el desarrollo de economías sostenibles. La apuesta busca además posicionar a Colombia como un actor clave en la cooperación SurSur.
Este enfoque diplomático y multilateral contrastó con el tono más confrontacional y político que ha caracterizado en ocasiones las intervenciones del presidente Petro, especialmente cuando se refiere a temas internos como las reformas del Gobierno, el debate electoral o sus disputas con sectores de oposición y medios de comunicación.
Distancia política dentro del mismo gobierno
La diferencia en los discursos no ha pasado desapercibida para analistas políticos. Desde hace meses se ha especulado sobre tensiones dentro del Ejecutivo entre Petro y Márquez, particularmente después de que la vicepresidenta señalara en el pasado sentirse relegada dentro del Gobierno y con limitaciones para ejecutar su agenda.
Esa percepción ha alimentado la idea de que la vicepresidenta intenta consolidar una identidad política propia, distinta de la figura presidencial. En ese contexto, su reciente intervención —centrada en cooperación internacional y no en la coyuntura electoral— podría interpretarse como un intento de proyectarse como una líder con agenda propia, menos ligada a la confrontación política interna.
Algunos analistas sostienen que esta estrategia también puede responder a la necesidad de preservar capital político de cara al futuro. En Colombia, la figura del vicepresidente ha sido históricamente compleja y, en varias ocasiones, ha generado fricciones con el presidente, especialmente cuando ambos buscan mantener protagonismo político.
Un perfil político construido desde el activismo
La trayectoria de Francia Márquez ha estado marcada por su activismo social y ambiental. Antes de llegar a la Vicepresidencia en 2022, fue reconocida internacionalmente por su lucha contra la minería ilegal en el Cauca y por la defensa de comunidades afrodescendientes y territorios ancestrales.
Durante la campaña presidencial se convirtió en una de las figuras más representativas del discurso de justicia social y ambiental del entonces candidato Gustavo Petro. Su llegada al poder fue histórica: se convirtió en la primera mujer afrodescendiente en ocupar la Vicepresidencia de Colombia.
Sin embargo, su paso por el Gobierno también ha estado rodeado de debates sobre su nivel de influencia dentro de la administración y sobre la ejecución de proyectos enfocados en igualdad social, derechos de las mujeres y comunidades vulnerables.
¿Estrategia política o simple agenda institucional?
El contraste entre la narrativa de Petro y la reciente intervención de Márquez ha generado varias interpretaciones.
Para algunos sectores, la vicepresidenta busca desmarcarse de la polarización política y construir una imagen de liderazgo internacional. Para otros, simplemente responde a las funciones institucionales que ha asumido dentro del Gobierno, especialmente en temas de cooperación global y diplomacia.
Lo cierto es que su reaparición ocurre en un momento clave: el escenario político colombiano comienza a reorganizarse con miras a las elecciones presidenciales de 2026, y cada movimiento de las figuras más visibles del actual gobierno es observado con atención por aliados y opositores.
En ese contexto, la pregunta que circula en el debate político es si la vicepresidenta está marcando un camino propio dentro del proyecto político que la llevó al poder o si se trata únicamente de una estrategia comunicativa para equilibrar la imagen del Gobierno.
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