GUARDIANES DEL PATRIMONIO BIOCULTURAL El informante

En el municipio de Páez, Cauca, se vivió una jornada cargada de memoria, identidad y futuro. La feria “Cosechando Saberes” marcó el cierre del proyecto Naturaleza Positiva y se consolidó como un espacio de encuentro entre comunidades rurales, investigadores, estudiantes y custodios de semillas, unidos por un propósito común: proteger la agrobiodiversidad y los saberes que la sostienen.

Durante el evento, el territorio se transformó en un escenario vivo donde el trueque de semillas volvió a ocupar un lugar central. Este ejercicio ancestral el pasado 23 de diciembre permitió el intercambio no solo de variedades agrícolas, sino también de historias, prácticas y conocimientos transmitidos de generación en generación. Las semillas provenientes de los proyectos Naturaleza Positiva y Paisajes Multifuncionales fueron protagonistas de una muestra que evidenció la riqueza genética y cultural del territorio.

Semillas que unen

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la premiación del concurso de ciencia ciudadana, en el que niñas y niños participaron activamente a través de registros fotográficos y expresiones artísticas. Sus trabajos reflejaron una comprensión profunda del valor de la tierra, las semillas y la biodiversidad, reafirmando el papel de la escuela como espacio clave para la protección del patrimonio biocultural.

Este proceso se desarrolló de manera articulada con instituciones educativas locales, fortaleciendo el vínculo entre educación, cultura y conservación ambiental. Para muchos asistentes, fue una señal clara de que la defensa de la agrobiodiversidad también se construye desde la infancia, con sensibilidad, creatividad y sentido de pertenencia.

Intercambio de saberes

La feria también incluyó un foro académico y comunitario que reunió voces nacionales e internacionales del ámbito científico y comunitario. Investigadores universitarios, expertos en parientes silvestres de cultivos, representantes de centros internacionales de investigación y custodios de semillas compartieron reflexiones sobre la importancia de los bancos de germoplasma, las casas de semillas y los procesos comunitarios de conservación.

Durante el diálogo se resaltó la necesidad de articular el conocimiento científico con los saberes locales, así como de reconocer estos procesos en políticas públicas y marcos internacionales como el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA).

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