La Asamblea General de Empleados del Centro Tumaco Zonon del Instituto de Bienestar Social Colombiano (ICBF) ha declarado una asamblea permanente y ha decidido la implementación de un cese indefinido de actividades. Esta medida drástica se ha tomado en respuesta a lo que muchos consideran una crisis estructural profunda, que afecta de manera severa al centro zonal. A pesar de múltiples intentos de comunicar esta situación a las direcciones nacionales y regionales, no se han obtenido respuestas efectivas ni soluciones adecuadas.
Jardines
La decisión tomada por la mayoría de los empleados es un reflejo de un problema que ha persistido durante años y que se ha documentado mediante diferentes transacciones, aplicaciones formales y comunicaciones electrónicas enviadas a la Dirección General del ICBF y a la dirección regional de Nariño. Sin embargo, la falta de pronunciamientos claros y de acciones concretas por parte de las autoridades ha sembrado frustración entre los trabajadores, provocando un deterioro significativo no solo de las condiciones laborales, sino también de la calidad del servicio que se brinda a una población vulnerable.
Reunión
Agradecidos por el respaldo de organizaciones sindicales como SideFam y Sintabienestar, los empleados han establecido varios foros para fomentar el diálogo. En estas reuniones han participado no solo los trabajadores del centro de zona, sino también funcionarios de la gestión regional de Nariño, así como figuras clave como la directora general del ICBF, Astrid Cáceres, y su colega, Adriana Velásquez. Durante estas sesiones de trabajo, los empleados han expresado una serie de necesidades urgentes, organizándolas en cinco categorías críticas: recursos humanos, recursos técnicos y tecnológicos, infraestructura, servicios de atención y protección, y otros aspectos operativos.
No obstante, a pesar de que se lograron algunos compromisos durante estas discusiones, las obligaciones establecidas por la administración nacional y regional no han sido cumplidas. Esto no solo ha agravado la crisis, sino que ha causado un efecto de desilusión en la comunidad laboral del centro de zona.
Colapsar
De acuerdo con la Asamblea de Empleados Generales, la reiterada violación de las obligaciones adquiridas ha llevado a un colapso operativo en el centro, afectando de manera grave el desarrollo de las funciones misionales. El incremento desmesurado en la carga de trabajo no ha ido acompañado de un fortalecimiento del equipo humano, lo que ha dificultado la respuesta a la creciente demanda de servicios. Como resultado, varios empleados han experimentado un deterioro en su salud física y mental, y se han visto obligados a presentar renuncias.
Además, los empleados enfatizan que su lucha va más allá de simples demandas laborales; es una clara reivindicación por los derechos fundamentales de los niños y adolescentes de Tumaco y sus familias, quienes son los principales afectados por la situación actual en la que se encuentra el centro zonal.
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