Las cartas Pokémon desencadenan una ola de robos y crímenes internacionales – EXTRA – El informante

El mercado de tarjetas coleccionables Pokémon atraviesa su momento más oscuro después de un aumento sin precedentes de los robos en tiendas especializadas en Estados Unidos, Canadá y Europa. En las primeras horas de la mañana del 7 de marzo, se produjo un bombardeo en una tienda en Graham, Washington, en el que dos delincuentes robaron mercancías por valor de casi 10.000 dólares en menos de dos minutos. Esta tendencia criminal es una respuesta al aumento exponencial del valor de estos artículos, que han superado al mercado de valores S&P 500 en un 3.000% en las últimas dos décadas. Debido a la naturaleza compacta de las tarjetas y su alta liquidez, los ladrones pueden esconder botín por valor de miles de dólares en sus bolsillos para revenderlas rápidamente en plataformas digitales difíciles de rastrear.

Las celebraciones del 30 aniversario de la franquicia en febrero pasado aumentaron el entusiasmo de los coleccionistas y, al mismo tiempo, el interés de las redes criminales por las piezas de edición limitada. La falta de números de serie individuales convierte a las tarjetas en objetivos ideales para el blanqueo de dinero y el comercio ilegal, explican los expertos de la Certified Trading Card Association. Del mismo modo, celebridades e influencers como Logan Paul, que vendió una pieza por 16,5 millones de dólares, están creando una demanda intergeneracional que mantiene los precios en aumento. Es por eso que las tiendas desde Nueva York hasta Nottingham están reportando pérdidas acumuladas que superan los 500.000 dólares en lo que va de año en 2026.

Las cartas Pokémon desencadenan una ola de robos y crímenes internacionales /Mario Tama/Getty Images

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Las autoridades estadounidenses ya están realizando importantes detenciones, como la de Keith Wallis en Florida, que se enfrenta a una posible condena de hasta 90 años de prisión por cometer 75 robos sistemáticos en varios establecimientos. El sospechoso utilizó métodos sofisticados para eludir la seguridad ocultando las cartas en paquetes de condimento para tacos antes de revenderlas en portales como eBay. Asimismo, los creadores de contenidos sufren ataques directos en sus hogares, como es el caso del YouTuber PokeDean, cuya casa fue registrada tras un viaje y constató que los delincuentes ignoraron consolas y ordenadores y solo confiscaron su colección privada. Por otro lado, la policía de Columbia Británica utiliza analistas de datos para monitorear los mercados secundarios donde suelen aparecer estos activos robados.

El impacto económico de esta ola de criminalidad es particularmente duro para los propietarios de pequeñas empresas, que ahora enfrentan grandes dificultades para asegurar sus negocios. Andrew Engelbeck, propietario de una tienda en Washington, dice que la mayoría de las compañías de seguros se niegan a cubrir las tiendas de coleccionistas porque presentan un alto riesgo de agresiones trimestrales. Asimismo, los dueños de negocios en “Bogotá, Mi Ciudad, Mi Hogar” y otras ciudades alrededor del mundo están reforzando sus sistemas de vigilancia con cámaras de alta definición y luces estroboscópicas que simulan patrullas policiales para disuadir a los intrusos. Debido a esto, el costo de mantener un inventario físico de Pokémon aumentó drásticamente, lo que obligó a muchos comerciantes a trasladar sus piezas más valiosas a cajas fuertes de bancos o almacenes de alta seguridad.

Las cartas Pokémon están provocando una ola de robos y delitos internacionales en el Campeonato Mundial Pokémon 2023 en Yokohama, Japón. /Cartas y productos Pokémon.
Philip Fong/AFP/Getty Images

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Finalmente, la comunidad de coleccionistas espera con cautela las próximas liberaciones de Generación 10 mientras las autoridades internacionales coordinan sus esfuerzos para detener el comercio ilegal. El fenómeno Pokémon muestra que la nostalgia y el valor especulativo pueden transformar un simple juego infantil en un activo financiero de alto riesgo. Por tanto, el coleccionismo moderno requiere nuevas protecciones y un seguimiento constante de las plataformas de reventa que faciliten la liberación de los bienes robados. La seguridad de las tiendas y la integridad de los aficionados dependen ahora de una vigorosa operación policial que consiga localizar estos objetos inanimados en un mercado globalizado y volátil. El juego continúa, pero ahora se trata de sentencias judiciales de por vida y pérdidas millonarias para la industria del entretenimiento.

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