El ex canciller Álvaro Leyva ha vuelto a saltar a la palestra como figura central en el debate político colombiano. Esto se debe a una carta abierta que envió al presidente Gustavo Petro, donde aseveró que existen profundos desacuerdos y tensiones que marcan su trayectoria como líder de la diplomacia del país. Leyva ha revelado las complicaciones internas que experimentó durante su mandato, lo cual ha generado interés y atención en múltiples sectores.
En su misiva, Leyva, que alguna vez ocupó el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores del actual gobierno, se defendió diciendo que nunca había fallado al presidente o a la causa política que ambos representaron. “En poco tiempo, fallé, presidente. Jugué todo para ti y la causa. Ni un reclamo me puede hacer”, fueron las palabras del ex funcionario que resuenan con un fuerte tono emocional y de lealtad.
Sin embargo, su trayectoria no estuvo exenta de controversia; Leyva fue desestimado y sancionado por el Ministro de Justicia después de que llevara a cabo una subasta pública destinada a la producción y emisión de pasaportes, un acontecimiento que fue crucial en su separación del gobierno. A través de su carta, Leyva sugiere que los conflictos que lo llevaron a este desenlace fueron mucho más complejos y profundos de lo que parecía en un inicio—indicando que la cuestión del pasaporte era solo la cúspide de un iceberg mayor.
En su comunicación, también pone en evidencia a figuras prominentes dentro del círculo del presidente Petro, incluyendo a Laura Sarabia y Armando Benedetti, lo que sugiere que hubo decisiones y dinámicas internas que le restaron poder y presencia en la escena política. “A medida que pasaron los meses, se presentaron discrepancias y hechos que me quitaron”, confesó Leyva, revelando una sensación de desilusión y aislamiento progresivo en su rol como canciller.
La carta ha generado un fuerte revuelo en el panorama político actual, donde varias industrias y figuras públicas la interpretan como un reflejo de la creciente distancia que se está produciendo entre el presidente Petro y algunos de sus antiguos aliados. Esta situación ha planteado preguntas sobre la estabilidad del gobierno y de sus relaciones internas, así como la posibilidad de nuevas alineaciones políticas en el futuro.
Hasta este momento, la casa de Nariño no ha proporcionado una respuesta oficial a los puntos planteados en la carta de Leyva, lo que ha alimentado aún más la especulación y el interés sobre la ruptura que parece estar gestándose dentro de las filas del gobierno actual.
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