A menos de dos semanas de las elecciones parlamentarias del 8 de marzo, surgió una nueva polémica sobre el proceso electoral luego de que el presidente Gustavo Petro expresara dudas sobre posibles errores en el llenado de los formularios E14. Mientras el presidente advirtió sobre posibles irregularidades, el Registro Nacional y la Comisión de Monitoreo Electoral (MOE) insistieron en que no había evidencia de fraude estructural.
A través de sus redes sociales, el jefe de Estado señaló que no debe haber espacios en blanco en los formularios y cuestionó la efectividad de los sistemas técnicos utilizados para el envío de datos desde los colegios electorales. Sus declaraciones provocaron reacciones de diferentes sectores políticos y empresariales, que alertaron del impacto que estas acusaciones podrían tener en la confianza de los ciudadanos.
El titular del registro nacional, Hernán Penagos, aseguró que el proceso tiene garantía técnica y que el proceso de transferencia, digitalización y control sigue protocolos establecidos desde hace décadas. Reiteró que la organización electoral ha adoptado medidas para asegurar la transparencia y trazabilidad en cada etapa del conteo.
Desde el Ministerio de Educación, su directora, Alejandra Barrios, señaló contundentemente que no hay soporte técnico que confirme que se esté produciendo un fraude generalizado. En el mismo sentido, el subdirector de la asociación, Frey Muñoz, explicó que las irregularidades sólo pueden determinarse con hechos comprobables y que hasta el momento no se han identificado actos que demuestren una manipulación sistemática del proceso.
Muñoz mencionó que en procesos anteriores ha habido inconsistencias entre el conteo y la observación, pero explicó que el sistema electoral colombiano incluye un sistema de verificación que permite corregir discrepancias. Los resultados oficiales, explicó, se consolidan mediante la revisión física de formularios y registros, no sólo a partir de la presentación de datos preliminares.
Para la MOE, el principal riesgo no radica en un cambio técnico en el proceso, sino en el efecto que la desinformación puede tener en la percepción pública y en el trabajo de los jurados. Por ello, la organización pidió fortalecer la pedagogía de las elecciones y preservar la confianza de las instituciones en la realización de las elecciones.
El debate se produce en un momento clave del calendario electoral, donde además de elegir el parlamento, los candidatos presidenciales se determinarán mediante consultas. En este contexto, los expertos insisten en que el papel de la Comisión debe centrarse en garantizar las condiciones de seguridad y apoyo logístico mientras la implementación del proceso corresponde a la estructura electoral.
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