Seis meses después de sobrevivir a un brutal intento de feminicidio, una mujer víctima de ataque con martillo en Bogotá decidió mostrar públicamente su rostro por primera vez. El caso, que conmocionó a la capital colombiana en 2025, volvió a ser noticia luego de que la sobreviviente relatara cómo ha sido su proceso de recuperación física y emocional tras el ataque que casi le cuesta la vida.
La víctima, identificada como Karina Rincón, habló en una entrevista televisiva sobre el momento en que decidió dejar atrás el anonimato y dar un paso simbólico hacia lo que describió como “una nueva etapa” en su vida.
El ataque que casi termina en tragedia
El violento episodio ocurrió la noche del 22 de septiembre de 2025, en una vivienda ubicada en la localidad de Fontibón, en el occidente de Bogotá. Según el relato de la propia víctima, su expareja sentimental José Urbano Medina, quien además es el padre de su hija, ingresó a la casa sin previo aviso y la atacó por la espalda con un martillo.
De acuerdo con su testimonio, el agresor le propinó 24 golpes, de los cuales 20 impactaron en su cráneo y cuatro en su rostro, provocándole graves lesiones que requirieron múltiples procedimientos médicos para salvar su vida.
Los golpes perforaron parte del hueso del cráneo, lo que obligó a los médicos a realizar complejas cirugías reconstructivas. La mujer explicó que incluso fue necesario reconstruir parte de su frente e implantar una placa de titanio para reparar el daño causado por el ataque.
El agresor, según reportes judiciales, creyó haberla matado y abandonó el lugar, pero la víctima logró sobrevivir. Posteriormente, el hombre fue capturado y judicializado por las autoridades.
Un proceso largo de recuperación
Tras el ataque, Karina Rincón pasó meses enfrentando un complejo proceso de recuperación que ha involucrado tratamientos médicos, intervenciones quirúrgicas y acompañamiento psicológico.
Las heridas físicas no fueron el único desafío. La sobreviviente también ha tenido que lidiar con el impacto emocional del ataque y con el miedo que le generó volver a ver a su agresor durante audiencias judiciales.
A pesar de las dificultades, decidió contar su historia públicamente para enviar un mensaje de resiliencia y apoyo a otras mujeres que han sufrido violencia.
En su testimonio aseguró que su objetivo ahora es convertir el dolor en una causa social, razón por la cual impulsó una fundación que lleva su nombre y que busca brindar apoyo a mujeres víctimas de violencia intrafamiliar o de intentos de feminicidio.
Mostrar su rostro: un símbolo de resistencia
La decisión de aparecer frente a las cámaras por primera vez después del ataque coincidió con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, una fecha que la sobreviviente aprovechó para reflexionar sobre la violencia de género.
“Estar hoy acá y mostrar mi rostro después de todo lo que pasó no ha sido fácil”, expresó en la entrevista, en la que relató que incluso la pérdida de su cabello fue uno de los aspectos más difíciles del proceso, ya que antes del ataque lo tenía hasta la cintura.
Para ella, mostrar su rostro representa un acto de valentía y de reivindicación personal, pero también un llamado de atención sobre la gravedad de la violencia contra las mujeres en Colombia.
Violencia de género: un problema persistente
El caso de Karina Rincón se suma a otros episodios de violencia contra mujeres que han generado indignación y debate público en Colombia.
Organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos han insistido en que estos hechos reflejan la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, protección a víctimas y judicialización de los agresores.
Historias como la de Rincón evidencian no solo la brutalidad que puede alcanzar la violencia de género, sino también la importancia de la visibilización de los casos para impulsar cambios sociales y legales.
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