El episodio “Oposición y poca mermelada: así perdieron las maquinarias” del pódcast La Silla Vacía, dentro de su programa Huevos Revueltos con Política, analiza uno de los fenómenos más llamativos de las recientes elecciones en Colombia: el debilitamiento de varias estructuras políticas tradicionales —conocidas como “maquinarias”— frente a nuevos liderazgos, cambios en las alianzas políticas y un contexto donde el acceso al poder nacional ya no garantiza la misma capacidad de movilización electoral que en el pasado.
Según el análisis del pódcast, el resultado electoral dejó claro que varias figuras y partidos que históricamente dependían de redes clientelistas, apoyos regionales y burocracia estatal tuvieron un desempeño menor al esperado. Esto se explica, en parte, por la combinación de dos factores clave: el hecho de que algunos de esos sectores están hoy en la oposición y la reducción de los incentivos políticos asociados a la llamada “mermelada”, término coloquial que en Colombia describe el reparto de cargos y recursos para consolidar apoyos políticos.
El peso histórico de las “maquinarias” en la política colombiana
Durante décadas, gran parte de las elecciones en Colombia se han definido por la influencia de barones electorales regionales, políticos con capacidad de movilizar votantes a través de redes locales, alianzas con alcaldes o gobernadores y estructuras partidistas consolidadas. Estas redes, conocidas como maquinarias políticas, suelen apoyarse en el intercambio de favores políticos, contratos o puestos en la administración pública.
Este modelo fue especialmente fuerte durante gobiernos en los que amplias coaliciones controlaban el Congreso y el Ejecutivo, lo que permitía distribuir burocracia y presupuesto para mantener cohesionados a los aliados políticos.
Sin embargo, el panorama cambió en los últimos años con la llegada de nuevas fuerzas políticas, el aumento del voto de opinión en ciudades y el surgimiento de campañas que apelan más a redes sociales y movilización ciudadana que a estructuras tradicionales.
La oposición y la pérdida de influencia
Uno de los puntos centrales del análisis es que varias de esas maquinarias quedaron debilitadas porque ya no tienen acceso directo al poder nacional. Cuando un sector político está en la oposición, pierde la capacidad de repartir cargos, contratos o proyectos regionales, herramientas que históricamente han ayudado a mantener cohesionadas sus bases electorales.
Esto ha generado que algunos caciques regionales pierdan influencia frente a candidaturas que se apoyan más en opinión pública o en liderazgos sociales.
En el contexto actual, varias figuras tradicionales que esperaban consolidar votaciones altas se encontraron con resultados más modestos, mientras que sectores con campañas menos dependientes de estructuras tradicionales lograron crecer electoralmente.
Menos “mermelada”, menos incentivos políticos
El concepto de “mermelada” se volvió popular en el debate público colombiano para describir la distribución de cargos, contratos o inversión regional con fines políticos. Aunque todos los gobiernos han sido señalados en mayor o menor medida por prácticas de este tipo, el análisis del pódcast sugiere que la percepción de menor disponibilidad de esos recursos ha reducido los incentivos para que ciertos actores políticos movilicen maquinaria.
En términos prácticos, esto significa que algunos líderes regionales no tuvieron la misma motivación o capacidad de movilización que en elecciones anteriores.
El resultado es un escenario electoral más fragmentado, donde la fuerza de las estructuras tradicionales se ve desafiada por nuevos actores políticos, campañas digitales y votantes menos dependientes de intermediarios políticos.
Nuevas dinámicas electorales
El episodio también plantea que el sistema político colombiano está atravesando una transición en la forma de hacer campañas. Hoy conviven al menos tres modelos:
- Las maquinarias tradicionales, basadas en redes territoriales.
- Las campañas de opinión, que dependen del reconocimiento público y los medios.
- Las campañas digitales o de redes sociales, que movilizan votantes sin necesidad de estructuras territoriales fuertes.
La combinación de estos factores explica por qué algunos políticos tradicionales tuvieron resultados inferiores a los esperados, mientras que otros perfiles, incluso sin grandes maquinarias, lograron consolidar votaciones significativas.
Un mapa político en transformación
Más allá de casos individuales, el análisis concluye que el resultado electoral refleja un cambio gradual en la política colombiana. Las maquinarias siguen existiendo y continúan siendo relevantes en muchas regiones, pero ya no tienen el mismo peso absoluto que antes.
El debilitamiento de estas estructuras puede abrir espacio a nuevos liderazgos y formas de hacer política, aunque también genera incertidumbre sobre cómo se reconfigurarán las alianzas de cara a futuras elecciones presidenciales y legislativas.
En ese contexto, la relación entre acceso al poder, distribución de recursos y capacidad electoral seguirá siendo uno de los temas centrales para entender la dinámica política del país en los próximos años.
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