En 2026, Colombia afrontará meses decisivos para su rumbo político, con la realización de las elecciones al Congreso y a la Presidencia de la República. En este contexto, tener presentes las fechas clave para ejercer el derecho al voto de manera informada y oportuna contribuirá a un ejercicio democrático responsable y a reducir la incertidumbre.
En este sentido, el pasado 8 de enero finalizó el plazo para que los ciudadanos inscribieran su cédula con miras a las elecciones al Congreso. Este trámite lo debieron realizar únicamente las personas que hayan cambiado su lugar de residencia en los últimos cuatro años.
Otra fecha relevante será el 8 de febrero, día en el que vence el plazo para la modificación de candidatos por revocatoria de inscripción. A partir de entonces, los colombianos podrán conocer de manera definitiva quiénes se postularon al Congreso y empezar a definir su voto. Asimismo, el 26 de febrero se publicará el listado de ciudadanos que deberán ejercer como jurados de votación.
Las elecciones al Congreso en el exterior iniciarán el 2 de marzo, mientras que en el territorio nacional se llevarán a cabo el 8 de marzo. Cabe destacar que desde las 6:00 p. m. del 7 de marzo hasta las 6:00 a. m. del 9 de marzo regirá la Ley Seca en todo el país. El mismo día de las elecciones se conocerán los resultados preliminares sobre las curules del Congreso, aunque el proceso de escrutinios se extenderá hasta el 10 de marzo.
¿Por qué son relevantes las próximas elecciones?
Extituto de política Abierta subraya que las elecciones legislativas y presidenciales deben entenderse como procesos interdependientes. La composición del Congreso suele anticipar las prioridades del país y orientar el rumbo de la contienda presidencial, además de definir el papel que ocuparán los candidatos independientes y los partidos tradicionales.
El último cuatrienio dejó una lección contundente: cuando hay fractura entre el Legislativo y el Ejecutivo el país entra en parálisis. La ruptura bloquea reformas y complica el debate presupuestal, retrasa la elección de cargos estratégicos y erosiona la gobernabilidad.
“En los últimos cuatro años comprendimos el verdadero peso del Congreso de la República en las decisiones del país. Aunque solemos concentrarnos en las elecciones presidenciales, pocas veces dimensionamos la importancia de quienes elegimos para ocupar las curules. Este cuatrienio demostró que el legislativo puede ser, incluso, más determinante que el propio presidente: es allí donde se aprueba o se frena el plan de gobierno, salvaguardando la institucionalidad y las garantías para la ciudadanía” confirmó María Alejandra Victorino, miembro de la junta directiva de Ocupar la Política y coordinadora de Incidencia Política del Extituto de Política Abierta.
Retos que tendrá el próximo Congreso
María Alejandra Victorino advierte que el próximo Congreso enfrentará un desafío inmediato: el desarrollo de las campañas electorales en plena temporada de Navidad, Año Nuevo y, además, en medio del Mundial de Fútbol. Un calendario atípico que favorece prácticas clientelistas, como la entrega de regalos, kits y dádivas bajo la sombra de las celebraciones y el fervor deportivo.
A esto se suma la proliferación de partidos políticos, hoy existen 30 colectividades en el país, una cifra desbordada frente al número real de votantes y que fragmenta aún más la oferta ideológica. Esto lleva a que, los partidos pequeños terminen buscando alianzas Para evitar perder la personería jurídica, como ya ocurrió en las pasadas elecciones territoriales.
Esa dinámica, explica Victorino, desdibuja el sentido de las bancadas y produce alianzas inesperadas cono la unión entre MIRA, el Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso, pese a sus profundas diferencias programáticas.
Extituto advierte que el panorama es incierto, ya que existen factores que continúan afectando la capacidad de voto de las personas, tal como el aumento de la inseguridad y la inestabilidad económica.
Aun así, las preferencias podrían cambiar con rapidez en los próximos meses, especialmente a medida que los partidos definan si formarán alianzas, competirán como independientes o apoyarán a candidatos ajenos a su ideología tradicional.
Finalmente, advierte que el centro político llega debilitado: sin candidaturas sólidas ni propuestas que conecten con las prioridades ciudadanas, su capacidad de incidencia real en el nuevo Congreso será limitada.
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