«No existe un único destino
ser mujer»
Dora Barrancos. feminista argentina
La frase de Barrancos implica que la maternidad, el rol de cuidadora o ama de casa, ya no son los únicos roles sociales que podemos cumplir al ser asignados mujer al nacer.
Hoy ser mujer abre un amplio abanico de posibilidades que salvan la expresión única de nuestro ser femenino. Estas múltiples formas de ser mujer pluralizan el tema del feminismo y reconocen su intersección con intersecciones como el racismo, el clasismo y el capacitismo, que también exacerban contextos de vulnerabilidad para mujeres racializadas, empobrecidas, enfermas y/o diferentes.
Por eso la cátedra se llama feminismo, porque visibiliza la diversidad de mujeres que somos y los múltiples roles que podemos elegir desempeñar, gracias a las mujeres que no se adaptaron y que lucharon en la calle, en la academia, en la política, en el liderazgo juvenil y en sus hogares otros escenarios para nosotras. Las mujeres que no se adaptaron son las que nos dieron nuestros derechos actuales. Eterno agradecimiento a ellos porque con estos derechos la sociedad reconoció las infinitas posibilidades que tenemos en cada campo, disciplina y escenario donde estamos presentes.
Gracias a Juana Julia Guzmán,
por dignificar el trabajo doméstico en Colombia.
Gracias a Betsabé Espinal,
por buscar igualdad de derechos laborales para las mujeres de nuestra nación.
Gracias Esmeralda Arboleda,
por ayudarnos a conseguir el voto de las mujeres.
Gracias a Emma Reyes y su amor inspirador.
para la escritura y la pintura de mujeres.
Gracias a Ángela Restrepo,
por su gran investigación científica.
Gracias a Débora Arango, Celia Zapara Olivella, Totó la Momposina y muchas mujeres increíbles por su arte.
Gracias a mi madre y a mi abuela, por elegir ser las mujeres que son y abrir el camino a otras, a las que están por venir.
Gracias a cada mujer que lucha, porque su camino es su creación.
En estos tiempos de dicotomías maniqueas que nos devuelven a categorías universales llenas de odio y negación de las diferencias, los feminismos son un incentivo e impulso clave para la diversidad, el reconocimiento de la singularidad y la igualdad que requiere derechos diferenciados, según necesidades específicas.
Pero las mujeres todavía tienen que superar muchas desigualdades, como la pobreza. Según ONU Mujeres, el 70% de la población mundial que vive en la pobreza (y el analfabetismo) son mujeres. Por eso la feminización de la pobreza es un área que debemos superar en sentido de género, al igual que las dificultades menstruales.
Las niñas de Colombia necesitan que pongamos fin a la mutilación genital femenina (y ayer fue demasiado tarde). Por supuesto, necesitamos políticas más inclusivas y, por supuesto, necesitamos paridad en todas las funciones públicas. Paridad, pero en clave feminista. La paridad legislativa es una manifestación de que la sociedad colombiana, después de más de 200 años de historia democrática, finalmente reconoce que las mujeres pueden ser líderes políticas. No sólo podemos elegir, sino que debemos ser elegidos, sino desarrollar la transformación del Estado en un Estado que se preocupe, sea inclusivo y no siga replicando formas anacrónicas de guerra. Una feminista no es obediente, especialmente ante los amos que sumergen nuestro territorio en una guerra sin fin. Las feministas crean un mundo donde la alegría, el cuidado, el amor y la igualdad son posibles.
Pero todo lo que se ha hecho y debe hacerse por y con las mujeres parte de una base fundamental: la educación con enfoque de género, que no es más que la aplicación de otra forma de pensar, una epistemología encarnada, diversa/singular, que crea categorías como dolor, injusticia epistémica, patriarcado, economía del cuidado y gran orden, para transformar y lograr todos los problemas en una sociedad igualitaria. estructuras y esferas.
Esta educación centrada en el género también confronta prácticas que desactivan la violencia cotidiana y activan una ética del cuidado que protege las relaciones de aceptar la vulnerabilidad como una condición necesaria para crear comunidades interespecies y ecodependencias que mejoren todas las formas de vida.
Por eso, la cátedra de feminismo y género (enfoque) habla de fechas, espacios, instituciones, organizaciones, hogares, personas y contextos que ya iniciaron y continúan la lucha por el amor, por las mujeres, por la diversidad de vida y la igualdad social.
Gracias a quienes vienen al departamento y lo amplían, llevando lo aprendido a su vida diaria.
Gracias a cada estudiante que se matricula, que escucha, que hace suya su cátedra, porque la hacen expandir desde el poder feminista, que es la lucha de todas las mujeres por la singularidad, el amor, la alegría y el desenvolvimiento de la vida.
Por eso, ahora, ante la amenaza de las políticas conservadoras, debemos reafirmar que la pedagogía de género no es una ideología, sino sólo un trampolín hacia la necesidad de mantener la igualdad y el reconocimiento de las mujeres como portadoras de transformación social.





