Tayrona cierra indefinidamente por violencia: crisis de seguridad golpea el turismo en Colombia El informante

El Parque Nacional Natural Tayrona, uno de los destinos ecológicos más emblemáticos de Colombia y de toda América Latina, fue cerrado de manera indefinida por decisión de Parques Nacionales Naturales de Colombia ante el grave deterioro de la seguridad en la zona. La medida, adoptada mediante la Resolución 091 del 17 de febrero de 2026, marca un hecho sin precedentes recientes: el cierre no responde a razones ambientales o rituales ancestrales, sino a un complejo escenario de violencia y pérdida de control territorial.

Un cierre por riesgo extremo, no por conservación

A diferencia de cierres anteriores —generalmente programados para permitir la recuperación del ecosistema—, esta decisión se fundamenta en condiciones de “riesgo público” que ponen en peligro la vida de turistas, comunidades y funcionarios.

Las autoridades reportaron:

  • Amenazas directas contra guardaparques
  • Bloqueos en accesos como El Zaino, Calabazo y Neguanje
  • Cobros irregulares a visitantes
  • Ingreso no autorizado de personas al área protegida

Estos hechos llevaron incluso al retiro del personal institucional, lo que dejó sin control operativo varios sectores del parque.

La entidad ambiental fue clara: no existen condiciones mínimas para garantizar la seguridad dentro del área, lo que obligó a suspender completamente el ingreso de turistas y operadores ecoturísticos.

Violencia y disputa armada en la Sierra Nevada

El cierre del Tayrona no puede entenderse sin el contexto regional. La zona de la Sierra Nevada de Santa Marta vive una intensificación del conflicto armado entre grupos ilegales como el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.

Estas estructuras se disputan:

  • El control de rutas estratégicas
  • Economías ilegales
  • La gobernanza territorial, incluso dentro de áreas protegidas

Según reportes recientes, esta confrontación ha derivado en amenazas, intimidaciones y violencia contra comunidades indígenas, campesinas y líderes sociales, además de afectar directamente la operación del parque.

Tensiones sociales y comunidades locales

A la violencia armada se suman conflictos sociales. Comunidades indígenas —especialmente del pueblo kogui— han protagonizado protestas y bloqueos, reclamando mayor participación en la administración del parque y denunciando exclusión histórica.

Tras operativos de las autoridades para desmontar construcciones ilegales dentro del Tayrona, se registraron:

  • Intimidaciones contra funcionarios
  • Reacciones de comunidades inconformes
  • Escalada de tensiones en los accesos

Incluso se ha advertido que algunos actores armados podrían estar instrumentalizando estas tensiones sociales para ampliar su influencia en el territorio.

Impacto en el turismo y la economía

El Tayrona es uno de los parques más visitados del país, con cerca de 600.000 turistas al año, y una pieza clave del turismo en el Caribe colombiano.

Su cierre indefinido implica:

  • Golpe económico para Santa Marta y el Magdalena
  • Afectación a operadores turísticos, guías y comerciantes
  • Incertidumbre para temporadas altas como Semana Santa

Además, el cierre ocurre en un momento sensible, previo a procesos electorales y en medio de alertas de riesgo por violencia en la región.

Un símbolo natural en crisis

Ubicado a pocos kilómetros de Santa Marta, el Tayrona abarca unas 15.000 hectáreas entre selva tropical, playas y ecosistemas marinos, siendo considerado una de las reservas más importantes de Suramérica por su biodiversidad y valor cultural.

Hoy, ese símbolo del turismo sostenible enfrenta una crisis que refleja problemas estructurales del país: presencia de actores armados, disputas territoriales, tensiones sociales y debilidad institucional en zonas estratégicas.

El parque permanecerá cerrado hasta que las autoridades certifiquen condiciones seguras de gobernanza, sin una fecha clara de reapertura.

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