Un nuevo pulso político y económico se abre en el Meta en torno a la Electrificadora del Meta (EMSA), luego de que el gremio realizara una reunión en la sede de gobierno para exigir que las utilidades correspondientes al año 2025 no sean distribuidas a los accionistas, sino reinvertidas en el sistema eléctrico del departamento.
La manifestación, encabezada por el sindicato SINTRAELECOL Meta, se desarrollará en el portal del directorio de la empresa, donde se analizarán los estados financieros y se definirá el destino de más de $60.000 millones de pesos en ganancias. La solicitud de los trabajadores se refiere directamente a los principales actores políticos con poder de decisión: la gobernadora Rafaela Cortés Zambrano y el alcalde de Villavicencio, Alexander Baquero, quienes participan como accionistas de la empresa.
Presión
La organización ha enfatizado que no se trata sólo de una discusión técnica o financiera, sino de una decisión que afecta directamente la calidad del servicio que reciben miles de usuarios de Meta. Según el presidente de SINTRAELECOL Meta, Arnulfo Mendoza, la empresa atraviesa una situación compleja que requiere inversiones urgentes en infraestructura, mantenimiento y modernización del sistema eléctrico.
En ese contexto, los gremios solicitaron oficialmente que el 100% de las ganancias se destinen al fortalecimiento del sistema eléctrico, con el argumento de que los fondos provienen de los pagos de los usuarios que, según señalan, han soportado durante años el servicio con reiteradas fallas.
Controversial
La discusión también pone sobre la mesa el modelo de distribución de beneficios que históricamente se ha aplicado en EMSA. Actualmente, el capital se distribuye entre accionistas, encabezado por el Ministerio de Hacienda con un 56%, seguido por el departamento del Meta con un 26%, el Grupo Energético de Bogotá con un 16% y participaciones menores de entidades y gremios regionales.
Para el sindicato, este sistema ha impedido que la empresa fortalezca su capacidad operativa, lo que ha resultado en un servicio inestable, con frecuentes interrupciones e impactos en los sectores manufacturero, minorista y residencial.
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