Quiero decirle María Corina Machado que su cuestionamiento no legitima a Maduro.
Quieren hacerle creer al mundo que sólo hay dos caminos, lo cual no es cierto y lo digo no porque esté en Venezuela, ni haya puesto nunca un pie en su tierra, sino porque en ningún país hay dos opciones. Las opciones son múltiples y aquellos que están dispuestos a destrozar el país para hacer valer sus posiciones son igualmente repugnantes y en eso eres muy parecido, muy parecido al Maduro que odias.
Para imponerse, Maduro está dispuesto a todo, aunque quienes paguen por cualquier cosa sean los venezolanos.
Eres igual, eres igual, eres diferente, pero muy parecido, o sea, a costa del pueblo.
También quiero decirte que tú no eres Venezuela, no eres democracia, ni eres libertad. Eres Corina Machado; pretender que es Venezuela, pretender que es una solución para Venezuela, pretender que la democracia es para Venezuela es parte del gran problema que enfrentamos.
No sé si vale la pena refutarte directamente porque te abres, compartes y perteneces a eso que se llama falta de respeto hacia quienes piensan diferente, ni siquiera interés en ello, y por lo tanto no vale la pena refutarte porque no estás dispuesto ni siquiera a abrir una discusión sobre el papel que juegas para Venezuela y para todo el continente como lo sabes y anuncias.
Eres el bueno, el incuestionable, el héroe, el representante de una democracia que no está dispuesta a discutir, debatir o aceptar desacuerdos.
Los planes de Trump para todo nuestro continente no son planes para respetar ninguna democracia, ninguna mano productiva, libertades culturales, filosóficas o políticas y ni siquiera sé por qué digo eso porque es tan obvio, tan, tan obvio. Al no servir más que para abrir la puerta a Trump para instalar, invadir y controlar el petróleo venezolano, su papel en esta historia es, cuanto menos, humillante.
No se trata de democracia, de libertad o de la buena de María Corina Machado; Se trata de petróleo, de geopolítica marítima en el sur, de la división del mundo, de colonialismo, de ocupación y de guerra.
En esta historia, no eres ni valiente, ni resistente, ni un planificador feroz, no estás sentado a la mesa con Trump quien define el futuro geopolítico del mundo, aunque quieras creer esa historia, sabes que no es cierta.
Ustedes son el envoltorio, el celofán, la historia oficial para encubrir, maquillar, encubrir, ofuscar la ocupación militar imperialista que reabre la herida del continente sur en la época de triple AA y la CIA controlando la policía, el ejército, la calle y el cielo.
Este lugar que ocupas no es inocuo, ni menor, es central para que el mundo consuma la historia.
Estoy aquí como boliviano, como periodista radial, como artista, como nada que soy, porque ni siquiera soy ciudadano porque la ciudadanía no existe en el sur del mundo. Estoy aquí para decirles desde la estación de radio local que no creo en su historia y eso no significa que sea pro Maduro. No necesito que la BBC, el New York Times o la Deutsche Welle me digan qué está pasando.
Puedo escribir esta crónica desde el barrio y desde un puesto de comida rápida, puedo escribir esta crónica de un acróbata venezolano intentando recolectar monedas mientras traga fuego en un semáforo en La Paz.
Maduro es una dictadura y frente a esa dictadura eres imperialismo y no democracia, ocupación militar y no libertad.
Su muy elegante hija, vestida con un traje de Caroline Herren que cuesta 200 veces el salario mínimo en Venezuela, aceptó el premio en su nombre y hablando en perfecto inglés académico y políticamente relevante hoy, nos habla sobre la democracia.
Pensando en ello, aplaudiendo y marchando en Oslo, venezolanos de la oligarquía que es en gran medida la principal causa de la pobreza en Venezuela y la principal causa de legitimación del maduroismo, porque lo que han ofrecido es un desempoderamiento racista, clasista, misógino y homofóbico en nombre de la democracia. Y con esto no quiero restar importancia a la grotesca corrupción del gobierno de Maduro, el papel de las fuerzas armadas y el empobrecimiento de los venezolanos. ¿Cómo puede ser 30 dólares el salario mínimo en un país tan inmensamente rico? Maduro tendrá que responder a eso.
Tu hija, más gringa que venezolana, es lo que has producido como clase y como legado. Vive en Nueva York, no en Caracas. Estudió en Harvard Business School y es la hija perfecta del imperio. No la deportarán después de trabajar 10 horas en Mac Donalds.
Ya tienes que todo lo que te esfuerzas es tu mayor ambición, ¿qué más quieres?
¿Cree que la Venezuela popular puede tragarse el cuento de democracia de peones y esclavismo que usted ofrece?
¿Crees que algún joven venezolano puede identificarse con tu hija cristalina, con su destino de gringa asimilada?
¿Crees que no hablamos, que no tenemos voz, ni inteligencia colectiva, los que hemos entendido en nuestro cuerpo que el único destino posible es el colectivo, es decir, el de todos?
En nombre de la democracia que usted proclama, quiero decirle que no estoy de acuerdo y que exijo mi derecho a estar en desacuerdo con usted, con la ocupación militar como solución al maduroismo, creo en la soberanía del pueblo sobre sus recursos y sus territorios.
No estoy dispuesto a morir por esas ideas, porque no quiero la muerte sino la vida.
Déjame decir lo que pienso, lo que siento
La vitalidad de Alma Llanera, su dulzura, el arrullo del sol y la capacidad de amar cantar y soñar es de quienes amamos la tierra y tú, no sabes lo que es.
Parafraseando a Pedro Elías Gutiérrez, terminé escupiendo tu medallita que ya había sido prácticamente destruida en el mundo para legitimar genocidios y ocupaciones imperialistas. No eres el primero que no lo merecía, ni el último que consiguió que adornara los horrores de la época en que vivimos.
bien hecho bebe





