Universidades privadas enfrentan millonario pago por impuesto al patrimonio El informante

El Ministerio de Hacienda y Crédito Público sacudió los cimientos del sector educativo superior al emitir un decreto que obliga a las universidades privadas a pagar el impuesto al patrimonio para este 2026. Según las nuevas directrices gubernamentales, las personas jurídicas con un patrimonio líquido superior a las 200.000 Unidades de Valor Tributario (UVT) deben tributar para ayudar a mitigar el actual déficit fiscal del país. Por esta razón, el Observatorio de la Universidad Colombiana estima que entre 75 y 80 instituciones deberán desembolsar una cifra cercana a los 135.000 millones de pesos. Asimismo, esta medida impacta las finanzas de centros educativos de gran renombre como la Universidad de los Andes, la Javeriana, el Externado y la Pontificia Bolivariana, quienes ahora deben ajustar sus proyecciones económicas anuales.

Respecto a la operatividad del tributo, la norma define el patrimonio líquido como el resultado de restar las deudas vigentes al patrimonio bruto total de la institución. De igual manera, los rectores y voceros del sector advierten que este cobro masivo equivale al costo de aproximadamente 15.000 matrículas, lo que pone en riesgo la inversión en infraestructura y programas de becas. Por tal motivo, las universidades alegan que el Estado ignora su naturaleza jurídica como entidades sin ánimo de lucro y su misión esencial de prestar un servicio público educativo. Además, la diferencia de condiciones frente a las universidades públicas, que gozan de exención tributaria y subsidios de gratuidad, genera una sensación de desigualdad competitiva en el mercado de la educación superior.

Universidades privadas enfrentan millonario pago por impuesto al patrimonio

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Por otra parte, diversas fuentes del sector económico y expertos tributaristas en la red social X resaltan que la Corte Constitucional ya ha fijado posturas claras sobre la obligatoriedad de los gravámenes en situaciones de emergencia o necesidad fiscal. Diversos portales de noticias oficiales informan que el alto tribunal suele argumentar que la simple falta de liquidez inmediata no exonera a las entidades de sus responsabilidades con el erario. mente, el Gobierno Nacional defiende el decreto como una herramienta necesaria para redistribuir la carga impositiva entre los grandes poseedores de capital acumulado en el país. Igualmente, las instituciones académicas temen que este costo adicional termine afectando indirectamente el valor de los derechos pecuniarios o reduzca la oferta de investigación científica en las facultades.

En cuanto a las posibles rutas de escape legal, las universidades solicitaron formalmente una exclusión del tributo ante las comisiones económicas del Congreso de la República. Por consiguiente, los representantes legales de las instituciones intentan demostrar que la reinversión de sus excedentes en la misma calidad educativa cumple con la función social que la Constitución les asigna. Por otro lado, la Secretaría Jurídica de la Presidencia mantiene la firmeza del decreto, asegurando que la equidad tributaria requiere que todos los actores con capacidad de pago contribuyan al sostenimiento del Estado. De este modo, la disputa se traslada ahora al campo de la incidencia política, mientras las oficinas contables de las universidades preparan los primeros pagos parciales de la temporada.

Universidades privadas enfrentan millonario pago por impuesto al patrimonio

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Mientras el debate jurídico escala en las cortes, los analistas sugieren que las universidades privadas deberán innovar en sus modelos de captación de recursos para no trasladar este gasto a las familias de los estudiantes en este marzo de 2026. La transparencia en el manejo de estos fondos por parte del Ministerio de Hacienda resulta vital para calmar la indignación de una comunidad académica que se siente castigada por su solidez institucional. De igual modo, los expertos sugieren que el país necesita una reforma estructural que defina con mayor claridad las fronteras tributarias de las entidades sin ánimo de lucro que manejan grandes activos. Así, la jornada fiscal cierra con una tensión evidente entre el poder ejecutivo y la academia, dejando abierta la incógnita sobre la sostenibilidad financiera de la educación privada a largo plazo.

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